viernes, 10 de septiembre de 2010

Tenemos la bomba de neutrones


(MUNSTER BOOKS)

Varios meses llevaba este libro aguardando para ser leído. Junto con otros cuantos, van haciendo que se llenen las estanterías sin que uno se dé apenas cuenta. Libros de grandes autores, en la mayoría de los casos, a la espera de un lector que los abra y se deleite con sus creaciones e historias. Lo cierto es que con esta crónica del nacimiento del punk rock en Los Ángeles, escrita por Marc Spits y Brendan Mullen, me ha pasado lo mismo que con otra lectura imprescindible para la gente que, como yo, ama el rock and roll sea cual sea su vertiente, hablamos del clásico “Por favor mátame”. Cuatrocientas páginas de testimonios contados en primera persona por los protagonistas donde se fraguó el nacimiento del diferentes escenas, diferentes locales y diferentes publicaciones, auténticos hervideros de vida sazonada de sustancias, violencia, sexo e ilusiones. Empieza la narración contando la conexión de Jim Morrison y el punk rock, para ir repasando cronológicamente lo que tuvo que ver el glam rock con Bowie al frente, los new York Dolls y los Stooges en bandas como Berlin Brats o Quick, grupies, ávidas de su minuto de gloria. Ron Asheton contando como se fué a pique lo que era una banda que escocía en todos los aspectos, visualmente catalogados de nazis y musicalmente un autentico azote a los oídos llamados New Order, el chupasangre de Kim Fowley intentando meter mano ( y lo que no era la mano) en todo lo que se cocía por Sunset Boulevard, mientras The Runaways tocan el cielo y el infierno a la vez. La conocida aparición de los Sex Pistols arruinando un programa de televisión y llenando el bolsillo de algún avispado es el detonante para que algunas bandas cojan el testigo y a base de tijera y actitud dejen de similar a Roxy Music y decidan clavarse el imperdible con la etiqueta es su raída indumentaria, unos primerizos Gems, Weirdos, Screamers o Zeros son parte del contenido de revistas como Slash o Flipside, la irrupción de Devo rompiendo esquemas , la firma de los Dickies con una multinacional, el ascenso de los Gems, los X con Ray Manzarek pasando penurias hasta que empiezan a ser reconocidos. Los punks británicos luciendo actitud y ruina en Los Angeles, disturbios en las calles, asesinatos en serie, un hoy reconocido Peter Case, buscándose la vida con los Nerves, heroína, chicas sucias que se mueven por cochambrosos apartamentos se ven convertidas en estrellas del pop, con Belinda Carlisle al frente. El aterrizaje de los Cramps desde la gran manzana, el Club del Revolver con musicales balas de blues en el tambor y alcohol y heroína en las venas. El rockabilly , la música de raíces ya a principios de los 80’s con los la conexión entre Los Lobos y una monjas que sin quererlo fueron los artífices de que muchos jóvenes se movieran hacia un prohibido East L.A, Los Blasters empezando a crecer a base raíces de rock and roll, la mutación al hardcore, el punk melódico y unos Black Flag que se muestran incontestables.

Un libro repleto de anécdotas que a medida que mis pupilas iban devorando sus letras hizo que un puñado de imágenes y recuerdos me vinieran a la cabeza creando en ella mi propia bomba de neutrones mientras trasladaba Los Angeles a mi ciudad. Recuerdo la primera vez que el “Damaged” de la bandera negra apareció ante mí en el local de ensayo de unos pre-Fallen Idols, auténtica escuela de rock and roll para un servidor. Los Bumpers enloquecían con “Hey, Girl” de los hermanos Alvin, Cesar Picota era nuestro particular Rodney Bingenheimer pinchando a los Clash o DAF en los ya lejanos tiempos del Ziggy o Lando, los Disidentes haciéndome tener la certeza de que algo se movía en una ciudad como ésta donde un adolescente por aquella época absorbía influencias como una esponja y pensaba que todo aquello era lo más importante del mundo. Esa capacidad de trasladar recuerdos es lo que éstas páginas han dejado en mi memoria, sin olvidar su acierto a la hora de narrar pedazos de historia musical mientras la banda sonora queda al libre albedrío de cada cual tras seleccionar e ir, irremediablemente, amontonando discos en el suelo después de ser pinchados. (Oscarkotj-2010)