viernes, 15 de febrero de 2019

Jibaros - Dislexia Lp


Los funambulistas más atrevidos desafían a la parca prescindiendo de la red en sus números. Esa red que concede seguridad y confianza es un estorbo para el talento y la locura de quien decide arriesgar, un elemento inútil para aquel que no se conforma con el aplauso del respetable sino que busca el asombro y la sorpresa. La libertad es innegociable, sólo el artista osado es capaz de dar forma a una obra que trasciende el espacio y el tiempo. La música no es ajena a estos principios, son muchas las formaciones que se lanzan al vacío con la protección de la red, conscientes de que el riesgo es mínimo, pero son los temerarios, aquellos que huyen de corsés y manuales de estilo, los que acaban firmando discos que pasan a ocupar un lugar privilegiado en la banda sonora de nuestras vidas. En ello andan metidos estos cuatro intrépidos que responden al nombre de Jíbaros, que han decidido apartarse de los caminos trillados para dar forma a un disco soberbio. En “Dislexia”, César, David, Alberto y Gabriel caminan sobre el alambre sin red, el talento que rebosan les protege de cualquier caída y les hace caminar con paso firme a lo largo de los 12 cortes que componen este disco. 

Y es que desde el mismo título, el segundo LP de Jíbaros es una declaración de intenciones. Esa “Dislexia” es el efecto que pretenden causar en el oyente: el contraste entre el pop luminoso de algunas de sus canciones y el rock asfixiante y denso de algunos de los pasajes del disco; dislexia sonora, genial sinestesia jíbara. Esa alteración sensorial se produce con el primer tema del disco, “Confusión # 9”, un disparo de pop turbio, áspero, melodías que raspan y nos arañan con dulzura los oídos. “Te tengo” nos rompe la cintura, es un regate de pop nueva olero que contrarresta el visceral arranque del LP. La tercera canción del álbum se titula “Nuestra canción”, un soberbio trabajo de guitarras y voces deudor de Nick Lowe. “Cerebro electrónico” conecta con la frescura del pop español de los años 60, pero lo hace en clave de beat oscuro y con una letra alucinógena y alucinante; una maravilla. Pero quizás una de las gemas disléxicas de este disco sea “Guerra mundial”, un tema que nos descoloca con sus primeros acordes, una canción que, partiendo de un ramalazo de postpunk, metamorfosea hasta convertirse en una soberbia composición de pop pluscuamperfecto. El broche a la cara A de “Dislexia” lo pone “Posibilidad”, un pepinazo cósmico que ya nos habían adelantado Jíbaros como cara B de su single Parranda (Sweet Grooves / Hurrah! / Snap. 2018); descaro callejero y energía a raudales. 

Damos la vuelta al disco y nos asalta otro brote de dislexia, una tremenda canción que cabalga entre el punk y el glam, uno de esos temas que crecen a cada escucha, una melodía de largo recorrido sostenida por unas magníficas guitarras y construída en torno a una gran letra. “Ritmo tropical” relaja el tono profundo de su antecesor, es como ese amigo que te da un golpe en la espalda cuando te pones muy profundo y te dice “anda, vamos a divertirnos”. Y vaya si lo consigue, es un tema pegadizo, con un estribillo de los que se tatúan en la memoria, un himno de powerpop hipervitaminado que hace que todos queramos subirnos a esa moto de la que habla la letra. “La fábrica de problemas” retoma la senda más abrupta del disco a base de rock venenoso y áspero. El vivo retrato de una banda inconformista que no tiene reparos en transitar los caminos menos amables del pop y que sabe salir victoriosa del desafío. La urgencia y la energía del mejor powerpop están presentes en “Buscándote otra vez”, puro jibarismo que nos hace pensar en su primer trabajo, una canción sobresaliente. El guante lo recoge con elegancia y acierto “Las palabras se las lleva el viento”, una composición de pop con retrogusto garagero, en la onda de Muck & The Mires, y que enfila con garra y carácter el final de un disco que no queremos que se acabe nunca. Es “Rock Star Lux” la canción que pone fin a esta “Dislexia”, y lo hace a base de pop glamuroso pertrechado de resplandecientes guitarras. Un broche de oro a un disco sublime, que consagra a Jíbaros como uno de los grupos más en forma del panorama musical español. 

“Dislexia” ve la luz gracias al esfuerzo y a la unión de cinco pequeños grandes sellos: KOTJ, Sweet Grooves, Hurrah!, Delia y Snap. Cinco sabuesos de refinado olfato que siempre andan en busca de la melodía perfecta. El disco ha sido grabado y mezclado por Pepe Bermejo y masterizado por Raúl Martínez en Klangstudio 7. Y no podemos pasar por alto el trabajo de Víctor VS, que ha sabido captar la esencia jibarita y disléxica de este disco en una portada que recoge los cuatro brazos de los músicos a modo de hidra desatada. Tomen asiento y contemplen la arriesgada maniobra de Jíbaros, que le muestran el dedo corazón a la autocomplacencia con un disco que derrocha versatilidad e ingenio. Cuando la sorpresa les haya permitido cerrar la boca, pueden ustedes aplaudir, estamos ante uno de los discos del año. 

Binguero (2019)
 




domingo, 3 de febrero de 2019

The Visitors – S/t (Wild Honey Records Lp)


Mucho podría escribir sobre esta banda desde que me hice con su lp a finales de los 80’s (posiblemente lo haga en futuras entregas) de momento nos haremos cargo de la reedición de este disco dando cuatro pinceladas para ubicarnos en quienes eran. Damos por hecho que todo el mundo conoce a los seminales Radio Birdman . Tras la disolución de los Birdman y  la gira de New Race, en donde los algunos componentes de MC5, Stooges y Radio Birman mantenía el tipo a base de sobredosis de energía, Deniz Tek junto a compañeros de Radio Birdman crea esta banda que vio su único lp en el sello Citadel en 1985. La banda estaba formada por Deniz Tek que junto a  Pip Hoyle (Organo) y Ron Keeley (Batería) (dos ex Birdman) , la labor al bajo de Steve Harrys y las voces de Mark Sisto (Minister of defence en Radio Birdman) dejan para la posteridad 12 temas en donde la sombra de los Doors es muy alargada como queda claro en las primeras notas de “Living World” en donde Pip Hoyle disipa dudas sobre su admiración por Ray Manzarek. Cuando “Brother John” suena los recuerdos de los 80’s vienen a mi cabeza a pesar de que este tema jamás sonó en ningún antro de mi ciudad que estaba en conexión con los tiempos que corrian. La versión de “Haunted Road” y “Sad TV” están en otra liga comparadas con las que se pueden escuchar en el “The First and the last” de los New Race, “Life Spill” me sigue gustando a pesar de los años y me llevan a desempolvar los discos de los Screaming Tribesmen y los Hitmen. Los continuos guiños a la banda de Jim Morrison se sienten en títulos como “Journey by Sledge”, “Euro girls” o “Miss you to much”  en donde Mark Sisto utiliza registros vocales usurpados al mismísimo Iggy Pop del Raw Power. El poso de los eternos Radio Birman se revuelve en “Let’s have some fun” y “Hell Yes”,  lastima que las guitarras en este disco estén en segundo plano, el disco original se cerraba con “Disperse”  y en esta reedicion de añade como bonus “Skimp the Pimp” que hasta la fecha estaba inédita en vinilo y donde la banda se lanza a tumba abierta con momentos cargados de intensidad. Un disco para completistas con interesantes notas, diferente portada y una manera de hacerse con el legado de esta banda sin tener que sangrar la visa. (Oscarkotj-2019)



sábado, 26 de enero de 2019

Headless Horsemen – Yesteradys’s Numbers (Dangerhouse Skylab Lp)


Solo los más viejos del lugar se acordarán de esta banda. La década de los 80’s enfilaba sus últimos años y mientras muchos de nosotros estrenábamos nuevo digito en nuestra vida llegaban a cuentagotas noticias de lo que ocurría en otras partes del planeta (musicalmente hablando). Los Fuzztones desde NY eran una de las bandas de las que todo el mundo hablaba, de los innumerables mercenarios que pasaron por sus filas aparecieron estos Jinetes sin Cabeza que vieron editados sus trabajos solo en Europa de la mano de Resonance. En sus filas estaban Chis Cush y Elan Portnoy a las guitarras, David Turetsky a los tambores y Peter Stuart al bajo, que junto a Ira Elliot que también golpeo  tambores en estos Headlees Horsemen 
Este disco recopila temas de sus único lp “Can’t help but shake”, un mini lp “Gotta be cool” y el single “Hotel Cadillac” , cuando empieza a sonar “Can’t help but shake” en versión demo, las reminiscencias de los Flamin’ Groovies mas rockeros son palpables.  Tras este primer azote sonoro siguen lecturas  totalmente creíbles de clásicos como “What d’I say” de Ray Charles, “Glow Girl” y “Armenia city in the sky” incluidos en el Sell Out de los  Who, “Bad Boy” de Larry Williams, , “Good times” de Easybeats o el  incombustible “Leavin’ Here” que firmaron los eternos Holland-Dozier-Holland. Estas versiones se mezclan con temas de factura propia  como “Any port in a storm” en deuda con la banda de Keith Moon de forma descarada,  “Miles above” a medio tiempo , “Gotta be cool” que parece sacada de un directo de los mismísimos Romantics de Detroit, “See you again”  perfectamente podría haberse colado entre la infinidad de bandas que nos vendían con la etiquete de nuevo rock americano o la versión en maqueta de “It’s all way”. Completando este disco, la banda totalmente entregada en directo con los temas “Hotel Cadillac” y  un “Tallahassee Lassie”  en plena combustión, temas que aparecieron en un single promocional que acompaño a las primeras copias de su unido lp. Todo ello con una preciosa portada, sonido perfecto y unas notas impagables a cargo Jeff Cuyubamba y Matthew Corkins responsables del blog Shake Some Action, dedicado a la escena de garaje en NY y de visita obligada (http://www.shakesomeaction.nyc/). Un disco de los que hay que tener si comulgas con las rodajas de vinilo que se revisan en esta sección. 



domingo, 20 de enero de 2019

The Woggles – Please Leave me my mind (Wicked Cool Records 2x7”)


Muchos años siguiendo las lecciones del “profesor”  Manfred y sus Woggles y nunca me han decepcionado. Este nuevo doble single, presentado con un envoltorio de lujo a cargo de mi buen amigo Scott Sugiuchi (Stents, Hidden Volume  Récords), contiene cuatro nuevas píldoras de rock and roll para llevarte al colapso, empezando con ese “Please leave me my mind” en donde la guitarra de Jeff Walls te achicharra las neuronas a base de fuzz tan preciso como efectivo dando paso a “Eyeroll” que suena tan primitivo como genuino, rock and roll de primera mamado de bandas que perfectamente podían estar en recopilatorios como Sin Alley. El segundo disco se arranca con una base rítmica perfecta, con la amalgama de influencias en las que este cuarteto se mueve sin ningún problema y firmando un magnifico “Paisley in Paradise” empapado de fuzz y freakbeat que no hace mas que confirmar que estamos ante una de las más impresionantes bandas de garaje que han habitado este planeta en estos últimos 30 años. Cierran esta golosina vinílica con “Better slow that little red wagon down”, que perfectamente podría haber sido rescatada de cualquier rodaja con la etiqueta Specially. Como en cada disco,  estos chicos grandes disipan cualquier duda sobre ellos si es que alguna vez dudaste sobre su buen hacer. (Oscarkotj -2019)