jueves, 11 de julio de 2019

The Speedways – Seen better days Single (Snap!!/Hurrah! Records)

La banda de Matt Julian  me sorprendió hace unos meses con un primer álbum que difícilmente puedes retirar del giradiscos. Con motivo de la gira que han hecho por el país, los dos sellos que editaron en España este disco, se sacan de la manga un single que puede convertirse en el disco del verano. Por un lado “Seen better days” que estaba incluido en su álbum de debut “Just another regular summer”.  Un pepinazo de power pop en toda regla que parece facturado entre 1978 y 1982 como fondo de cajón de cualquier multinacional para no descolgarse de lo que estaba ocurriendo  en la industria musical y que luego algunos pirados van descubriendo y atesorando.  Durante aquellos años en las emisoras de radio formula sonaba Kirsty McColl con un tema simpático titulado “Hay un chico que trabaja en la tienda de patatas fritas que jura que es Elvis”. Eran temas  que a chicos “diferentes” como nosotros nos llenaban la cabeza de sonidos y nos atrapaban con sus acordes.  En la cara b de este single los Speedways recuperan a Kirsty con lo que fue su primer single para la marca Stiff y el anterior al nombrado unas líneas atrás “They don’t  know” que estos chicos prenden fuego dejando atrás la languidez con que Kirsty interpretaba ese tema dándole mucho mas gancho, con unas guitarras que te arañan la piel y unos coros que hacen que  nos colguemos aun mas  por ellos . Por cierto! creo que es momento de recuperar el lp “Heavy Metal Bombs” de The Breakdowns  (la banda anterior de Matt Julian) que Ghost Highway  publicó hace unos años 
(Oscarkotj-2019)


jueves, 4 de julio de 2019

Sloks - Holy Motor (Voodoo Rhythm Records Lp/Cd)

Como consumidor compulsivo que soy de la marca Ritmo Voodoo , no era de extrañar que tarde o temprano me diera de bruces con esta banda de Torino.  En la ultima entrega del sello del predicador loco aka Mr Beatman, mi camello de plásticos sonoros, me incluye una copia de   “Holy Motor”, primer lp de The Sloks y, de la misma manera que ocurre con cada disco de este sello, el poner la aguja sobre los surcos de cada una de sus referencias  es siempre un acto de incertidumbre sobre lo que los altavoces pueden escupir.  EL disco lo abre “One Up” un azote de ruidos,  voces, tambores y guitarras enloquecidas llevadas al límite ,una carta de presentación que te deja en la entrada del manicomio  mas insano donde los delirios de Ivy Claudy (voz) se agudizan con la base rítmica de Peter Chopstick (batería) y Buddy Fuzz (guitarra), un viaje por el infierno en donde temas como  “Rat”, “Holy motor”, “Jazz is dead”, “The swamp” o “Lost memories” te pasean por el lado mas oscuro del rock and roll con un sonido hiperprimitivo, cargado de desesperación, de locura y tan crudo como una muerte violenta vista sin censura. Un disco que, como bien dice su hoja promocional, llega desde el frenopatico hasta tu salón para llevarte de vuelta y sin retorno al hospital mental con las neuronas totalmente irrecuperables. Si no tienes miedo al miedo, este es tu disco. (Oscarkotj-2019) 




Discografía 

Sloks Ep (Resurrection Records2017)
Holy Motor Lp/Cd (Voodoo Rhythm 2018)

Reseña para el fanzine Resistencia Fuzz #3

viernes, 26 de abril de 2019

VVAA – Tribute to Dead Moon (Ghost Highway Recordings/Chaputa Records 2 x 10”)


Cuando leas estas líneas ya estará disponible este artefacto y tributo a una de las bandas más grandes y, a la vez, humilde que ha dado la historia del rock and roll en los últimos 30 años. Se me hace difícil pensar en alguien que le guste el rock and roll de verdad que no se haya  visto impresionado por la banda de Fred Cole (1948-2017).  No vamos a detallar todo lo que este tipo ha hecho en el rock and roll, solo decir que Dead Moon con tres acordes te agarraban las entrañas para ponerte a vivir. No eran la mejor banda del mundo, no innovaban, no buscaban dar un golpe de efecto, solo enchufaban sus instrumentos y lo que escupían los amplificadores era AUTENTICIDAD.  Solo con esa presentación es complicado hacer frente al legado que dejaron, infinidad de canciones que son himnos y una más que atesorable discografía. Este disco sigue todas las pautas que Ghost Highway puede permitirse el lujo de autoimponerse a la hora de editar un disco. Un doble diez pulgadas a elegir entre vinilo blanco y vinilo negro (500 copias de cada edición), IMPRESIONANTE portada abierta a cargo de Mik Baro  acompañado por un poster a cargo de Rui Ricardo, colaborador del otro sello que edita este homenaje a Fred, Toody y Andrew. En la parte musical 19 bandas que salvan los muebles con nota pero ¡amigo mío! llegar a conseguir las sensaciones que transmitía la luna muerta se me hace prácticamente imposible.
El disco comienza con una baza segura como pueden ser los Hellacopters que se despachan “Rescue” con total solvencia llevándose el tema a su terreno. Esa misma premisa se gastan los Sewergrooves con el “Cloud of dawn”, Sator o Chuck Norris Experiment con “Dead Moon Night” y “Walking my grave” respectivamente.
La cara 2 la abren los incontestables Nomads con “Graveyard” y la cierran mis adorados Monomen con “50-40 of Fight”, dos bandas que en los 90’s ya sentían total admiración por el trío de Clackamas. Entre medias de esos surcos los Demons dejan buen sabor de boca con otro clásico como es “Out on the wire”,  The Lovesores con Scott Drake,  defienden “My  Escape” con solvencia y con la guitarras a un nivel superior, mientras que The Boatsmen hacen lo propio con “Kickid out kicked in”.
Sonic Beat Explosion abren la cara 3 con “40 miles of bad road” para dar paso a una de mis adaptaciones favoritas en este disco como es la interpretación super personal que hacen Munlet de “Sabotage”, dando paso a Dirty Coal Train con “The 99’s” repleto de guitarras mágicas. Completan esta cara La Secta con “Ricochet” y unos soberbios Buffalo que se marcan un “Dead in the saddle” repleto de elegancia.
Mary’s Kids arranca la cara 4, siendo,  a mi parecer, el grupo que mejor refleja el espíritu de la banda homenajeada con un “Ill of the dead” que transmite todo lo que el trío de Fred  era capaz de generar sobre un escenario.  Con el espíritu de los Seeds los portugueses The Brooms se marcan el “Don’t burn the fires”, el que fuera primer single de la Luna Muerta,   con el que empezaron a escribir su increíble carrera. Desde Leon Holy Sheep miran a la luna muerta con un intenso “Psychodelic Nightmare” para dar paso a The Suicide Notes que se pelea con un “Johnny’s got a gun” que hace que sea mi momento favorito de este disco. Cierra King Mastino con las guitarras en deuda con Ron Asheton en ese “War is blind”  que me hace volver a  poner el primer disco en el plato y volver a repasar cada uno de los temas aquí incluidos. ..Y uno, de forma impulsiva, empieza a sacar de los cajones títulos como Destination X, In the Graveyard, Unknown Passage … (Oscarkotj-2019)




martes, 23 de abril de 2019

Jeff Dahl & Demons – On the streets and in our hearts (Ghost Highway Recordings Mnlp)



Jeff Dahl  fue uno de los responsable de poner banda sonora a mi vida durante la década de los 90’s. Me robó el corazón con aquel “Vomit wet kiss” y desde entonces en cuanto aparecía un disco suyo, el agujero de mi bolsillo se hacía más grande. Con el nuevo siglo su producción discográfica desaceleró  de manera vertiginosa hasta casi perderle la pista hasta que el sello de la Autopista  Fantasma lo recupera en un minilp que no deja de girar en mi cabeza.  Tan solo seis temas que me transportan a la década de los 90’s en donde todo el mundo comulgaba con la etiqueta “Indie” y unos cuantos flipados alucinábamos con el punk rock de este Hawaiano.  Para la ocasión la banda que acompañan a Mr Dahl son los suecos Demons que abren fuego con  “French Caugh Syrup” rock and roll clásico sobrado de nervio que te pone la sangre a punto de ebullición, al que sigue “Going Underground” con  un sonido menos agudo que el original aparecido en “I kill me”, un tema al que los Demons aportan mucho mas cuerpo  dándole un sonido más clásico y dejando claro cuáles son las influencias de estos demonios  haciendo de este tema una adaptación demoledora. Para cerrar la cara A recurren “Lisa’s world” otro clásico del americano que suena como un disparo en la noche.  La cara b se abre con “Mean Street Beat” firmado a medias entre Jeff Dahl y Mathias Carlsson en donde la escuela sueca pesa de sobremanera, ritmo constante, golpes de órgano, guiños al glam rock y guitarras cargadas de acido sulfúrico que dan paso a ese eterno “I don’t wanna”  que parece robado a los mismísimos Dictators, para cerrar con un “Sonic Reducer” que tira de espaldas,  machacado con rabia  y pasión a partes iguales, el bajo y la batería a un ritmo endiablado y las guitarras hurgando en las heridas de la memoria. Un discazo en toda regla. (Oscarkotj-2019)




domingo, 7 de abril de 2019

The Sellwoods –Two Stroke Smoke (Chaputa Records Ep)

Tras dos ep’s  que han desgastado el diamante del tocadiscos , la banda de Portland entrega una nueva rodaja de garage punk en toda regla. Matt y Lisa han pillado unos packs de cervezas y se han metido en el sótano de Dave Berkham (Reverberations) para jugar con la grabadora que el  bueno de Dave ha pillado y de esas sesiones salen estos cuatro nuevos temas. Empiezan con un “Two Stroke Smoke” que supura espíritu y actitud teenager por todos los poros que complementa de largo las posibles carencias que pueda tener el ahora cuarteto con la incorporación de Miss Kitka a las teclas muy presentes en este  tema que sin duda bailara Lux Interior allá donde esté. “Kimchi” es otro ejercicio de garaje punk cargado de teclado machaca neuronas, dos temas propios que dan paso a dos versiones en la cara b, empezando por  una magnifica revisión del “No More” de Morning Dew en donde Matt anda realmente fino a la guitarra. Cierran este artefacto con otra lectura endiablada del “Want me” de los Night Crawlers  que te hace desempolvar la biblia del garaje punk según Tim Warren. Todo ello con  magnifica portada de Rui Ricardo fijo en nómina  en la factoría Chaputa, los retoques de Mike Mariconda y la entrega sin concesiones  de una banda que me flipa. (Oscarkotj 2019)






viernes, 15 de febrero de 2019

Jibaros - Dislexia Lp


Los funambulistas más atrevidos desafían a la parca prescindiendo de la red en sus números. Esa red que concede seguridad y confianza es un estorbo para el talento y la locura de quien decide arriesgar, un elemento inútil para aquel que no se conforma con el aplauso del respetable sino que busca el asombro y la sorpresa. La libertad es innegociable, sólo el artista osado es capaz de dar forma a una obra que trasciende el espacio y el tiempo. La música no es ajena a estos principios, son muchas las formaciones que se lanzan al vacío con la protección de la red, conscientes de que el riesgo es mínimo, pero son los temerarios, aquellos que huyen de corsés y manuales de estilo, los que acaban firmando discos que pasan a ocupar un lugar privilegiado en la banda sonora de nuestras vidas. En ello andan metidos estos cuatro intrépidos que responden al nombre de Jíbaros, que han decidido apartarse de los caminos trillados para dar forma a un disco soberbio. En “Dislexia”, César, David, Alberto y Gabriel caminan sobre el alambre sin red, el talento que rebosan les protege de cualquier caída y les hace caminar con paso firme a lo largo de los 12 cortes que componen este disco. 

Y es que desde el mismo título, el segundo LP de Jíbaros es una declaración de intenciones. Esa “Dislexia” es el efecto que pretenden causar en el oyente: el contraste entre el pop luminoso de algunas de sus canciones y el rock asfixiante y denso de algunos de los pasajes del disco; dislexia sonora, genial sinestesia jíbara. Esa alteración sensorial se produce con el primer tema del disco, “Confusión # 9”, un disparo de pop turbio, áspero, melodías que raspan y nos arañan con dulzura los oídos. “Te tengo” nos rompe la cintura, es un regate de pop nueva olero que contrarresta el visceral arranque del LP. La tercera canción del álbum se titula “Nuestra canción”, un soberbio trabajo de guitarras y voces deudor de Nick Lowe. “Cerebro electrónico” conecta con la frescura del pop español de los años 60, pero lo hace en clave de beat oscuro y con una letra alucinógena y alucinante; una maravilla. Pero quizás una de las gemas disléxicas de este disco sea “Guerra mundial”, un tema que nos descoloca con sus primeros acordes, una canción que, partiendo de un ramalazo de postpunk, metamorfosea hasta convertirse en una soberbia composición de pop pluscuamperfecto. El broche a la cara A de “Dislexia” lo pone “Posibilidad”, un pepinazo cósmico que ya nos habían adelantado Jíbaros como cara B de su single Parranda (Sweet Grooves / Hurrah! / Snap. 2018); descaro callejero y energía a raudales. 

Damos la vuelta al disco y nos asalta otro brote de dislexia, una tremenda canción que cabalga entre el punk y el glam, uno de esos temas que crecen a cada escucha, una melodía de largo recorrido sostenida por unas magníficas guitarras y construída en torno a una gran letra. “Ritmo tropical” relaja el tono profundo de su antecesor, es como ese amigo que te da un golpe en la espalda cuando te pones muy profundo y te dice “anda, vamos a divertirnos”. Y vaya si lo consigue, es un tema pegadizo, con un estribillo de los que se tatúan en la memoria, un himno de powerpop hipervitaminado que hace que todos queramos subirnos a esa moto de la que habla la letra. “La fábrica de problemas” retoma la senda más abrupta del disco a base de rock venenoso y áspero. El vivo retrato de una banda inconformista que no tiene reparos en transitar los caminos menos amables del pop y que sabe salir victoriosa del desafío. La urgencia y la energía del mejor powerpop están presentes en “Buscándote otra vez”, puro jibarismo que nos hace pensar en su primer trabajo, una canción sobresaliente. El guante lo recoge con elegancia y acierto “Las palabras se las lleva el viento”, una composición de pop con retrogusto garagero, en la onda de Muck & The Mires, y que enfila con garra y carácter el final de un disco que no queremos que se acabe nunca. Es “Rock Star Lux” la canción que pone fin a esta “Dislexia”, y lo hace a base de pop glamuroso pertrechado de resplandecientes guitarras. Un broche de oro a un disco sublime, que consagra a Jíbaros como uno de los grupos más en forma del panorama musical español. 

“Dislexia” ve la luz gracias al esfuerzo y a la unión de cinco pequeños grandes sellos: KOTJ, Sweet Grooves, Hurrah!, Delia y Snap. Cinco sabuesos de refinado olfato que siempre andan en busca de la melodía perfecta. El disco ha sido grabado y mezclado por Pepe Bermejo y masterizado por Raúl Martínez en Klangstudio 7. Y no podemos pasar por alto el trabajo de Víctor VS, que ha sabido captar la esencia jibarita y disléxica de este disco en una portada que recoge los cuatro brazos de los músicos a modo de hidra desatada. Tomen asiento y contemplen la arriesgada maniobra de Jíbaros, que le muestran el dedo corazón a la autocomplacencia con un disco que derrocha versatilidad e ingenio. Cuando la sorpresa les haya permitido cerrar la boca, pueden ustedes aplaudir, estamos ante uno de los discos del año. 

Binguero (2019)
 




domingo, 3 de febrero de 2019

The Visitors – S/t (Wild Honey Records Lp)


Mucho podría escribir sobre esta banda desde que me hice con su lp a finales de los 80’s (posiblemente lo haga en futuras entregas) de momento nos haremos cargo de la reedición de este disco dando cuatro pinceladas para ubicarnos en quienes eran. Damos por hecho que todo el mundo conoce a los seminales Radio Birdman . Tras la disolución de los Birdman y  la gira de New Race, en donde los algunos componentes de MC5, Stooges y Radio Birman mantenía el tipo a base de sobredosis de energía, Deniz Tek junto a compañeros de Radio Birdman crea esta banda que vio su único lp en el sello Citadel en 1985. La banda estaba formada por Deniz Tek que junto a  Pip Hoyle (Organo) y Ron Keeley (Batería) (dos ex Birdman) , la labor al bajo de Steve Harrys y las voces de Mark Sisto (Minister of defence en Radio Birdman) dejan para la posteridad 12 temas en donde la sombra de los Doors es muy alargada como queda claro en las primeras notas de “Living World” en donde Pip Hoyle disipa dudas sobre su admiración por Ray Manzarek. Cuando “Brother John” suena los recuerdos de los 80’s vienen a mi cabeza a pesar de que este tema jamás sonó en ningún antro de mi ciudad que estaba en conexión con los tiempos que corrian. La versión de “Haunted Road” y “Sad TV” están en otra liga comparadas con las que se pueden escuchar en el “The First and the last” de los New Race, “Life Spill” me sigue gustando a pesar de los años y me llevan a desempolvar los discos de los Screaming Tribesmen y los Hitmen. Los continuos guiños a la banda de Jim Morrison se sienten en títulos como “Journey by Sledge”, “Euro girls” o “Miss you to much”  en donde Mark Sisto utiliza registros vocales usurpados al mismísimo Iggy Pop del Raw Power. El poso de los eternos Radio Birman se revuelve en “Let’s have some fun” y “Hell Yes”,  lastima que las guitarras en este disco estén en segundo plano, el disco original se cerraba con “Disperse”  y en esta reedicion de añade como bonus “Skimp the Pimp” que hasta la fecha estaba inédita en vinilo y donde la banda se lanza a tumba abierta con momentos cargados de intensidad. Un disco para completistas con interesantes notas, diferente portada y una manera de hacerse con el legado de esta banda sin tener que sangrar la visa. (Oscarkotj-2019)



sábado, 26 de enero de 2019

Headless Horsemen – Yesterdays’s Numbers (Dangerhouse Skylab Lp)


Solo los más viejos del lugar se acordarán de esta banda. La década de los 80’s enfilaba sus últimos años y mientras muchos de nosotros estrenábamos nuevo digito en nuestra vida llegaban a cuentagotas noticias de lo que ocurría en otras partes del planeta (musicalmente hablando). Los Fuzztones desde NY eran una de las bandas de las que todo el mundo hablaba, de los innumerables mercenarios que pasaron por sus filas aparecieron estos Jinetes sin Cabeza que vieron editados sus trabajos solo en Europa de la mano de Resonance. En sus filas estaban Chis Cush y Elan Portnoy a las guitarras, David Turetsky a los tambores y Peter Stuart al bajo, que junto a Ira Elliot que también golpeo  tambores en estos Headlees Horsemen 
Este disco recopila temas de sus único lp “Can’t help but shake”, un mini lp “Gotta be cool” y el single “Hotel Cadillac” , cuando empieza a sonar “Can’t help but shake” en versión demo, las reminiscencias de los Flamin’ Groovies mas rockeros son palpables.  Tras este primer azote sonoro siguen lecturas  totalmente creíbles de clásicos como “What d’I say” de Ray Charles, “Glow Girl” y “Armenia city in the sky” incluidos en el Sell Out de los  Who, “Bad Boy” de Larry Williams, , “Good times” de Easybeats o el  incombustible “Leavin’ Here” que firmaron los eternos Holland-Dozier-Holland. Estas versiones se mezclan con temas de factura propia  como “Any port in a storm” en deuda con la banda de Keith Moon de forma descarada,  “Miles above” a medio tiempo , “Gotta be cool” que parece sacada de un directo de los mismísimos Romantics de Detroit, “See you again”  perfectamente podría haberse colado entre la infinidad de bandas que nos vendían con la etiquete de nuevo rock americano o la versión en maqueta de “It’s all way”. Completando este disco, la banda totalmente entregada en directo con los temas “Hotel Cadillac” y  un “Tallahassee Lassie”  en plena combustión, temas que aparecieron en un single promocional que acompaño a las primeras copias de su unido lp. Todo ello con una preciosa portada, sonido perfecto y unas notas impagables a cargo Jeff Cuyubamba y Matthew Corkins responsables del blog Shake Some Action, dedicado a la escena de garaje en NY y de visita obligada (http://www.shakesomeaction.nyc/). Un disco de los que hay que tener si comulgas con las rodajas de vinilo que se revisan en esta sección. 



domingo, 20 de enero de 2019

The Woggles – Please Leave me my mind (Wicked Cool Records 2x7”)


Muchos años siguiendo las lecciones del “profesor”  Manfred y sus Woggles y nunca me han decepcionado. Este nuevo doble single, presentado con un envoltorio de lujo a cargo de mi buen amigo Scott Sugiuchi (Stents, Hidden Volume  Récords), contiene cuatro nuevas píldoras de rock and roll para llevarte al colapso, empezando con ese “Please leave me my mind” en donde la guitarra de Jeff Walls te achicharra las neuronas a base de fuzz tan preciso como efectivo dando paso a “Eyeroll” que suena tan primitivo como genuino, rock and roll de primera mamado de bandas que perfectamente podían estar en recopilatorios como Sin Alley. El segundo disco se arranca con una base rítmica perfecta, con la amalgama de influencias en las que este cuarteto se mueve sin ningún problema y firmando un magnifico “Paisley in Paradise” empapado de fuzz y freakbeat que no hace mas que confirmar que estamos ante una de las más impresionantes bandas de garaje que han habitado este planeta en estos últimos 30 años. Cierran esta golosina vinílica con “Better slow that little red wagon down”, que perfectamente podría haber sido rescatada de cualquier rodaja con la etiqueta Specially. Como en cada disco,  estos chicos grandes disipan cualquier duda sobre ellos si es que alguna vez dudaste sobre su buen hacer. (Oscarkotj -2019)