lunes, 1 de noviembre de 2010

Hula Baby : No quiero bajar (live)











Hacía días que se fraguaba lo que finalmente acaeció en la noche del 29 de Octubre. Unas semanas antes, de forma digital, ya se podían escuchar las nuevas canciones de los “Hulas” y esa noche era el momento de darles vida de verdad, en directo y con el vinilo a disposición de todo el mundo. La cita era a las 22:30  y durante todo el Viernes tuve la sensación de que iba a ser una gran noche, con  mucho movimiento de gentes y emociones. Esas sensaciones hicieron  que me adelantara a la hora y me dejara caer por la sala para acreditar y comprobar en primera persona lo que se movía una hora antes del evento. Trasiego de personal de todo tipo, amigos, profesionales, colaboradores… Nada mas entrar el mercadillo de merchandise que estaba colocado y a disposición, los componentes de la banda intercambiando pareceres  con todo aquel que se acercaba a ellos, aunque con claros síntomas del lógico nerviosismo ante el estreno. Era momento de hacer tiempo y mientras  guardo a buen recaudo la tarjeta que entregaban a la entrada para un sorteo entre los asistentes al acto, espero junto a un buen café sólo y un buen copazo de coñac (nada de bebidas exóticas) en el pub de al lado con la agradable compañía de un enorme guacamayo rojo y algún conocido que se acercaba. Cuando rayaban las 22:15 voy al Porta y hago acopio de vinilos antes de la actuación, cojo mi cámara de fotos que, con el percance de un caramelazo ve mermadas su funciones de enfocar, lo cual no me quita las ganas de tomar más de una instantánea de la noche, deseo que cumplo sin que ello me distraiga ni me haga perder ningún detalle del acto de presentación al completo. Bajo los sonidos que mi amiga  Rebeca “Rebel Rebel” lanza desde la cabina del pinchadiscos a base de rock and roll sin compasión para ambientar  y dar la bienvenida al personal, infinidad de conocidos y sobre todo gentes del rock and roll, presente y pasado, de esta ciudad. Con puntualidad británica, sintonía es el aviso para que los músicos tomen posición y el público se haga sitio en las primeras filas  y es entonces cuando  “Hula Baby” suena como un himno y todos los allí presentes  lo corean mientras  empezar a danzar se hace ya inevitable. ¡Es  alucinante!, basta una canción para que todo el personal se entregue a lo que se venía encima.  Temas de su último disco “Cristina y Pili” o  “Que tienes ahí” sin dejar de lado sus primeras grabaciones “Repelus”, “Comando Espess” etc,  con   la banda perfecta, denotando sentirse cada vez más a gusto sobre la tablas y sonando desengrasada al 100%  con  Kiko como  estupendo maestro de ceremonia agradeciendo y apoyando insistentemente este formato de música que algún iluminado con poder trató de quitarse del medio. Empiezan a aparecer ya  muchos amigos sobre el escenario que hacen que el evento se amenice sin perder un ápice de intensidad a medida que va transcurriendo la noche, mientras  las sorpresas se suceden perfectamente estudiadas. El primero en subir a escena es Isabelino que se despacha sin rubor y vena en cuello “Más Limones”,  las seis cuerdas de Rub se ven reforzadas por el apoyo de Jorge Bumper (ahora Weld) y  Fernando Su,  el primero convertido en Hula Brother gracias a las lupas de pasta , provocando olas sonoras en el instrumental “Buda” y su disfrutando mientras arranca “buenas vibraciones” a su Fender en ese “Baila Kitty Kat”. El momento clasicazo llega de la voz de Urbano que se hace con la banda y se entrega en cuerpo y alma a ese “Do you love me” que puso a bailar y a cantar a todo el mundo para dar paso a una prometedora joven vocalista militante en Adios Motherfunker que con los Sonics y Little Richard como aliados,  dejó sus cuerdas vocales bailando sobre el micrófono y a los allí presentes estupefactos ante semejante poderío vocal. Los bises con ese “No voy a bajar”, “Maribel” y “Mariluz” fueron el  punto y final al tsunami sónico que dejó a todo el mundo derrotado ante las más de treinta canciones que dibujaron en nuestras caras el gesto inequívoco que confirmaba la seguridad de  que nadie de los allí presentes  nos queríamos bajar de una noche de rock and roll  tan especial como esa. (Oscarkotj-2010)