sábado, 2 de mayo de 2020

Bang 74 - Let it drift ( KOTJ Records / Snap!! Records / New H Records Lp)


En un momento de tremenda inquietud, en el que nuestras vidas parecen encontrarse en un extraño suspenso, la aparición de nuevos trabajos discográficos es una de las mejores noticias que podemos recibir. A falta de vacunas y tratamientos, la tan ansiada libertad pasa por poder deslizar la aguja por los surcos y sentir que nada ha cambiado, que los tres viejos acordes y el olor a plástico todavía son capaces de erizarnos la piel. En medio de todo este caos, me tranquiliza saber que hay gente creando, idealistas borrachos de un necesario, ahora más que nunca, romanticismo, puliendo sueños y bruñendo sonrisas. La tan denostada cultura sale, una vez más, al rescate de miles de almas perdidas y la música vuelve a ser la mejor de las brújulas en un mundo desnortado. Esa llamada (a veces con desprecio y clasismo) industria del entretenimiento le planta cara a la más gris de las realidades imaginables, gritando con rabia y convicción que aquí no se para. Las pequeñas discográficas, los sellos independientes y sus bandas están dando un ejemplo de dignidad en el que quizás sea el contexto más adverso para sacar un disco. Pero claro, esto no va de dinero, aquí hay en juego algo muy diferente, algo que difícilmente podrán entender los pseudoartistas que se lamen las heridas versionando el estomagante “Resistiré”. Ustedes son inteligentes y seguro que no hace falta que se lo aclare pero, por si hay algún despistado en la sala, les voy a ilustrar con un magnífico ejemplo, tomen nota. 

KOTJ Records, Snap!!! y H-Records lanzan una OPA hostil contra el aburrimiento y la mediocridad, dando forma de vinilo al nuevo disco de Bang 74; sin olvidarnos de Rock Indiana, que se encarga de la edición en CD. Esta colosal unión de fuerzas ha servido para materializar el primer trabajo de la banda de Ferrol en 7 años. Demasiados años de silencio discográfico, que han quedado reducidos a cenizas por un LP soberbio, un ejemplo de cómo la energía ni se crea ni se destruye, se transforma en melodía. No debería sorprendernos el nivel de “Let It Drift”, segundo largo de Bang 74, ya que esta banda formada en 2006 venía dando lecciones de clase desde su primer sencillo, algo que corroborarían con el excelente EP “Three Kids” en 2009 y con las dos versiones (The Now y Rocky Erickson) que grabarían en 2012 para Rufus en un nuevo single; el LP “Hi-Flying Dreams” (Rufus Recordings, 2013), contribuiría a sentar, de manera definitiva, las bases del sonido de este trío. Fran Millarengo (bajo), Óscar Millarengo (batería) y Cristóbal Veiga (guitarra y voz) se han enfundado el mono de trabajo y han limpiado el material quirúrgico con el que dan forma a sus canciones: precisión, mimo y talento al servicio de la melodía. En los albores de su carrera, hace ya tres lustros, los referentes de Bang 74 estaban claros, era inevitable citar el power pop y el punk rock como sus mayores influencias, sin olvidar la querencia de este trío por las guitarras australianas, ese punto de high energy marca de la casa. Pero lo que ya se vislumbraba en su primer LP es ahora una realidad palpable en varias de las canciones de “Let It Drift”, que viran hacia un pop de raigambre 60’s y regusto psicodélico. La gran virtud de este trío ferrolano es que ese golpe de timón se produce sin perder ni un ápice de su pegada, consiguiendo que la energía no se diluya entre la melodía.

El ideario sonoro de Bang 74 se resume en los 3 minutos y 3 segundos que dura “Almighty Fuse”. El corte con el que se abre este “Let It Drift” es una colisión entre lo mejor de The Who y de Cheap Trick, lucha de poderes que da como resultado un fuerte seísmo en forma de canción redonda, sin fisuras. La búsqueda de la canción perfecta, que impulsa a los cazatesoros del pop de muchos quilates, está presente a lo largo de este LP, con episodios memorables como “All Straight Ahead”, uno de mis pasajes favoritos del álbum, donde la garra se viste de gala; como diría Lori Williams en “Faster, Pussycat! Kill!! Kill!!”: Como un guante de seda forjado en hierro. “Jungle Pam” es otra delicia, que podría haber firmado el Costello más cabreado e irreverente, y en la que las armonías vocales, herederas de los 60, encajan perfectamente con riffs de guitarra que parecen paridos en las Antípodas. “Along The Way” es un excelente medio tiempo, con un breve interludio en forma de guitarras lisérgicas que lo hacen irresistible. Parecido camino es el que recorre “Out Of Fashion”, que aporta unas seis cuerdas que huelen a pólvora en mitad de una canción que rezuma melancolía, enriqueciéndola además con un piano que nos recuerda al rock’n’roll de formaciones escandinavas como Diamond Dogs. “The Park Of The Peacocks” es puro pop de esencias 60’s, la puerta a través de la cual se cuela libremente la psicodelia en “Let It Drift”. Magia. No es casualidad que el siguiente corte se titule “Back To The Wild”, una canción que retoma la senda del disco, aunque introduciendo elementos diferenciadores, como una steel guitar; por si aún no se habían dado cuenta, “Let It Drift” es un LP de detalles, de una sutileza sólo apta para los oídos de quien se sienta a disfrutar de un disco con los cinco sentidos. “Drifting” es un nuevo ejemplo de la habilidad que tiene este trío a la hora de poner cada pieza del puzle en su lugar, un in crescendo de potencia que lejos de desbocarse siempre está al servicio de la melodía. Bravo. Mayor contención se produce en “Eager To Burn”, con unas guitarras medidas al milímetro, que arropan, pero sin tapar, la vigorosa voz de Cristóbal, y con un gran trabajo de armonías vocales que le da cuerpo a la canción. El décimo corte del disco, “Those Heartless Things”, tira de punk rock, pero siempre con esa musicalidad y ese gusto por el detalle que son el sello personal de Bang 74. Esa frescura y esa vitalidad también se desatan en “One More Round For The Captain”, menos de dos minutos de power pop afilado y adictivo. Finalmente, el rock desértico y lisérgico de “Thru’ The Desert” es el que sirve para bajar el telón de un disco notable, una canción que vuelve a coquetear con la psicodelia (didgeridoo incluido), envolviéndola en unas guitarras que son high energy en esencia pura.

Ojalá cuando usted lea estas humildes notas, palabras como virus, pandemia o confinamiento sean sólo el vago recuerdo de un mal trago y pueda dedicarse a disfrutar de este disco sin nada que contamine esa experiencia. Pero tenga siempre presente en qué condiciones se ha editado y valore también la audacia de todos los que lo pusieron en circulación en un momento tan complicado: los propios músicos, diseñadores, los sellos, los distribuidores, tiendas, emisoras de radio, prensa escrita… Todo un engranaje musical y cultural necesario que merece, ahora más que nunca, respeto, apoyo y reconocimiento. “Let It Drift” ha conseguido sacar la cabeza en un parto difícil, ha sido una gestación larga que ha servido para madurar, con paciencia y grandes dosis de talento, una brillante colección de canciones que deberían figurar entre lo mejor de la cosecha nacional de este agitado 2020. Todavía estamos a tiempo de cambiarle la cara a este año cruel y desconsiderado, y lo haremos a base de música como la que desprenden estas doce canciones, no les quepa duda; no vale parar, amigos, nosotros no resistimos, nosotros peleamos.  (Binguero 2020)


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