lunes, 22 de diciembre de 2014

Jake Starr & the Delicious Fullness - Tastes Good! (KOTJ Records Lp)

Hay culos inquietos poseídos por el veneno del rock'n'roll, músicos inconformistas que no cejan en su empeño de transitar por los distintos caminos de la música del diablo. Uno de esos artistas es Jake Starr, quien llevó durante 17 años la voz cantante en la banda de garaje-punk'n'roll Adam West y que desde hace un tiempo ha comenzado una notable carrera en solitario, explorando nuevos matices dentro de su recetario sonoro. Desde entonces ha grabado cinco singles, uno como Jake Starr y cuatro como Jake Starr and The Delicious Fullness, con los que ha dado sobradas muestras de hacia dónde se dirigen sus pasos , una propuesta que se centra en los sonidos más garajeros y que toma como referente a las bandas clásicas del género, como Small Faces, Easy-beats, Chocolate Watchband o Music Machine; todo ello pasado por el tamiz del revi-val garajero de los 80's y del punk rock.

En su nueva reencarnación, Jake Starr ha contado con Nathaniel Osgood a la batería, Louie Newmyer, a las cuatro cuerdas, Kathleen Wilson, que se encarga de la guitarra y del farfisa, y Sean Crowley, como guitarra principal; una banda compacta que encaja perfectamente con la garganta de titanio de Jake Starr, un matrimonio mejor que el del gin tonic con el pepino. KOTJ Records y Ghost Highway vuelven a unir sus fuerzas, en este caso de la mano también del sello japonés AM Records y de los americanos Strange Music, en una alianza de civilizaciones que ha dado como resultado el primer LP de Jake Starr and The Delicious Fullness, el excelente "Tastes Good!": Maracas, pan-deretas, fuzz, alaridos, botines, farfisa ¿de verdad hay alguien que pueda resistirse a algo así? La gran novedad de "Tastes Good!" es que todos los temas son originales, lo que supone un paso de gigante en la personalidad de la banda, que abandona las ver-siones y cualquier atisbo de revivalismo para facturar su propia creación; una poción mágica que te pondrá a mover los pies y el flequillo (si lo conservas) desde el primer corte, la instrumental "Theme from The Delicious Fullness". La prodigiosa garganta de Jake está afinada para el rock'n'roll, y en el garaje se mueve como pez en el agua, así lo demuestra con el segundo tema del disco, "Yummy", que entre aullidos coquetea con el frat, o en el tercer pelotazo del LP, la más ácida "Vanilla Revisited". El cuarto tema del disco "A Place Called I Love You", es más melódico, menos crudo y abierto a un pop anfetamínico, pero, sin duda, dos de los grandes momentos de "Tastes Good!" vienen de la mano de "Ognir's Nut Gone Frosted Flaykes" y "By The Grace of Mod", sendos monumentos al GARAJE con mayúsculas que nos hacen pensar en los mejores Chester-field Kings. Pero no se vayan todavía, aún hay más, denle unas maracas al bueno de Jake Starr y aprenderá a aullar, "Learning To Howl", interpretada por Sean Crowley, mantiene el tipo y da forma a una especie de frat-punk marca de la casa. Conforme nos acercamos al final la banda aprieta los dientes, y se saca de la chistera otro pepina-zo, "Dying On The Vine", garaje primitivo, guitarras afiladas y tambores de vudú, para después cerrar el disco con "10 C.C.", que recupera la versión más punk rock de Jake Starr. "Hong Kong Phooey Fade In" pone el broche perfecto a "Tastes Good!", y lo hace a modo de instrumental, tal y como comienza el album, cerrando un bucle sin fisuras del que nunca más querremos salir.

Jake Starr y los suyos han cocinado su debut a fuego lento, sin precipitarse, para ello se han tomado un tiempo de rodaje en el que han entregado material de muy buena calidad aunque con temas ajenos. Ahora se quitan el mono de trabajo y se ponen sus mejores galas para presentarnos sus propias canciones y deleitarnos con este magnífi-co LP, un disco, en el que también hay que destacar el sobresaliente trabajo gráfico de Jourdan Betette, que ha de situar a esta banda donde se merece y que supone el rena-cimiento de Jake Starr, enrolado ahora en la armada del garaje, con la que podemos asegurar que va a dar mucha guerra. Parafraseando al gran Juanito Wau, no me queda otra que gritar a los cuatro vientos: ¡Sí, sí sí, el Garaje ya está aquí! (Binguero - 2014)